domingo, 13 de mayo de 2018
lunes, 30 de octubre de 2017
El morrito y los amates de Oaxaca...
El hombre siempre se ha encargado de manifestarse
artísticamente alrededor de la naturaleza… La interacción con las plantas, con
los árboles, formulando nuevos ingredientes para la cocina, ideando nuevos usos
para las frutas… Vemos cómo fue la perspicaz domesticación del teocintle en la
Cueva de Guilá Naquitz, cómo se aprovechaba el mezquite, los nanches, los
nopales y claro el económico y exquisito uso que se le daba al cacao…
Y es que este arte, llamándole así porque es evidente la
mano humana que interviene e interactua con la naturaleza. Una prueba de esto
es indudablemente el jardín etnobotánico de Oaxaca. Este monasterio, que ha
sido testigo de las transiciones que tuvo el Templo de Santo Domingo, desde ser
una gran empresa religiosa, pasando por su abandono, hasta su rescate…
Y uno de estos grandes rescates fue el evitar que este
espacio se convirtiera en un gran hotel. Consiguiendo llegar a ser un jardín
del tiempo, un jardín que te abre varias puertas a la historia.
Entre pensamientos antiguos de la edad de las cícadas y
sentimientos del tamaño de las biznagas, imaginando todo aquello que los
mixtecos plasmaban en el papel amate o en las pieles de venado… y ahí vemos
estático y vivo el amate, con sus raíces trepando aquél viejo muro… La sangre
corre y la imaginamos de un tono rojo vivo, con más cochinilla que nunca…
Y escuchamos del copal, del mulato y otros primos de la
familia de las burseras… y se nos antoja un zapote, un chicozapote, bailar con
las conchas acompañando a nuestros tobillos, y tomar un mezcal tobalá servido en una jícara recién arrancada
del morrito… Para la otra que venga a Oaxaca, tal vez alguien me invite por ahí
unos frijolitos con chepil…
lunes, 25 de mayo de 2015
Las 8 Sabineras del estado de Guanajuato que alguna vez te quisiste sentar bajo su sombra…
Ahuehuete: “el
viejo del agua”, así lo concebían los pueblos nahuas, y lo usaban para
referirse a la sabiduría que se logra con los años. Es un árbol que con su
follaje protege a una comunidad.
Símbolo de los años transcurridos, memoria del tiempo.
Es un árbol que dialoga con la gente; es un anciano que ha asimilado los años
para transformarlos en sabiduría, prudencia, bondad y humildad.
El ahuehuete, siempre custodiando al agua, le canta,
le arrulla, le ruega que humedezca la tierra para que árboles y plantas tengan
vida, para que otros seres se reproduzcan y habiten esta tierra.
1.- La Sabinera en el
Chilar Grande, Pénjamo
2.- La Sabinera de
Barranca del Chilar, Pénjamo
3.- Churipitzeo en
Pénjamo
4.- El Sabino en La
Huerta, San Miguel de Allende
5.- Las Musas en Manuel
Doblado
6.- El Sabinal en
Salvatierra
7.- El Sabino en
Tarandacuao
8.- Los Sabinos de
Yuriria
Podrás observar que tres de las más grandes sabineras
que hacemos mención están en Pénjamo y es que …
Sabino, en
castellano, Ahuehuete en náhuatl, Penxamo en purépecha: ‘Lugar
de sabinos’. Pénjamo representa una Sabinera, pocas como éstas
quedan ya, y la gente de la Barranca del Chilar y del Chilar Grande las
resguarda con afecto y te invitan a sentarte bajo estos viejos sabinos al mero
contemple de la vida…
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

