lunes, 30 de octubre de 2017

El morrito y los amates de Oaxaca...



El hombre siempre se ha encargado de manifestarse artísticamente alrededor de la naturaleza… La interacción con las plantas, con los árboles, formulando nuevos ingredientes para la cocina, ideando nuevos usos para las frutas… Vemos cómo fue la perspicaz domesticación del teocintle en la Cueva de Guilá Naquitz, cómo se aprovechaba el mezquite, los nanches, los nopales y claro el económico y exquisito uso que se le daba al cacao…
Y es que este arte, llamándole así porque es evidente la mano humana que interviene e interactua con la naturaleza. Una prueba de esto es indudablemente el jardín etnobotánico de Oaxaca. Este monasterio, que ha sido testigo de las transiciones que tuvo el Templo de Santo Domingo, desde ser una gran empresa religiosa, pasando por su abandono, hasta su rescate…
Y uno de estos grandes rescates fue el evitar que este espacio se convirtiera en un gran hotel. Consiguiendo llegar a ser un jardín del tiempo, un jardín que te abre varias puertas a la historia.
Entre pensamientos antiguos de la edad de las cícadas y sentimientos del tamaño de las biznagas, imaginando todo aquello que los mixtecos plasmaban en el papel amate o en las pieles de venado… y ahí vemos estático y vivo el amate, con sus raíces trepando aquél viejo muro… La sangre corre y la imaginamos de un tono rojo vivo, con más cochinilla que nunca…
Y escuchamos del copal, del mulato y otros primos de la familia de las burseras… y se nos antoja un zapote, un chicozapote, bailar con las conchas acompañando a nuestros tobillos, y tomar un mezcal tobalá servido en una jícara recién arrancada del morrito… Para la otra que venga a Oaxaca, tal vez alguien me invite por ahí unos frijolitos con chepil…

lunes, 25 de mayo de 2015

Las 8 Sabineras del estado de Guanajuato que alguna vez te quisiste sentar bajo su sombra…




Ahuehuete: “el viejo del agua”, así lo concebían los pueblos nahuas, y lo usaban para referirse a la sabiduría que se logra con los años. Es un árbol que con su follaje protege a una comunidad.

Símbolo de los años transcurridos, memoria del tiempo. Es un árbol que dialoga con la gente; es un anciano que ha asimilado los años para transformarlos en sabiduría, prudencia, bondad y humildad.

El ahuehuete, siempre custodiando al agua, le canta, le arrulla, le ruega que humedezca la tierra para que árboles y plantas tengan vida, para que otros seres se reproduzcan y habiten esta tierra.

1.- La Sabinera en el Chilar Grande, Pénjamo
2.- La Sabinera de Barranca del Chilar, Pénjamo
3.- Churipitzeo en Pénjamo
4.- El Sabino en La Huerta, San Miguel de Allende
5.- Las Musas en Manuel Doblado
6.- El Sabinal en Salvatierra
7.- El Sabino en Tarandacuao
8.- Los Sabinos de Yuriria

Podrás observar que tres de las más grandes sabineras que hacemos mención están en Pénjamo y es que …
Sabino, en castellano, Ahuehuete en náhuatl, Penxamo en purépecha: ‘Lugar de sabinos’. Pénjamo representa una Sabinera, pocas como éstas quedan ya, y la gente de la Barranca del Chilar y del Chilar Grande las resguarda con afecto y te invitan a sentarte bajo estos viejos sabinos al mero contemple de la vida…